Animales

Cómo elegir el mejor transportín para mi gato

Pin
Send
Share
Send
Send


La elección del transportín es una de las variables más importante para intentar conseguirlo, al ser éste el espacio en el que viajará durante el trayecto. En las tiendas especializadas en mascotas puedes encontrar un sinfín de modelos, de diferentes tamaños, colores, materiales y texturas, pero es conveniente que no te dejes llevar por la improvisación, y tengas en cuenta los siguientes aspectos a la hora de elegir el que vas a comprar.

1. El tamaño de tu felino y la duración del trayecto

Si tu gato es un cachorro o es de raza pequeña, y el trayecto que vais a realizar juntos no es excesivamente largo, puedes decantarte por un bolso semi rígido, con bordes sólidos y estables. Este tipo de transportín suele llevar cremallera. Pon especial atención en este aspecto. La cremallera debe ser metálica, doble, fácil de deslizar, y mantenerse bien fijada cuando se cierre.

Ahora bien, si te planteas un viaje de largo recorrido y tu gato es de tamaño mediano o grande, es recomendable que escojas un transportín rígido, con rejillas y sistema de cierre seguro. Intenta evitar aquellos que dispongan de una tapa desmontable que se encaja a presión, o se cierran por la parte delantera. En el primer caso, los nervios pueden traicionarte y dificultarte la tarea de cierre, ocasionando estrés innecesario a tu gato y a ti. En el segundo, la dificultad de introducir al animal en el interior del transportín es mayor, ya que la apertura delantera deja poco margen de actuación.

2. Garantizar el confort de tu gato

Independientemente de la opción escogida, el transportín debe permitir que tu gato se incorpore, se mueva sin dificultad, y se estire si lo desea. La ventilación es otro factor relevante. Tu gato debe poder respirar correctamente para sentirse tranquilo y seguro.

Respecto al material del transportín, inclínate por lo no porosos, así evitarás que se filtre la orina en el supuesto de que a tu gato sufra un descuido. Ten cuidado también con aquellos que cuentan con salientes de plástico, rejillas excesivamente estrechas que no faciliten la ventilación, u otros accesorios en los que tu gato pueda quedarse enganchado y sentirse incómodo o atrapado.

Coloca en la superficie del transportín una colchoneta o empapador, para que tu gato se sienta confortable, limpio y no resbale. Puedes adquirir estos elementos en cualquier establecimiento especializado en mascotas.

3. Normativa y parámetros de seguridad en función del tipo de transporte

El último condicionante que deberás tener en cuenta es el medio de transporte en el que vais a desplazaros. Si lo hacéis en coche, te recomendamos un transportín rígido con rejillas y cierre seguro, que deberá ir encajado detrás del asiento delantero, o bien encima del asiento trasero anclado con el cinturón de seguridad.

En el caso de que viajéis en avión, barco, autocar o tren, es conveniente que te pongas en contacto con la compañía respectiva con antelación. Ten en cuenta que, aunque existen unos parámetros generales de seguridad, cada tipo de transporte y compañía tiene su propia normativa respecto a las condiciones de viaje de las mascotas, en cuanto a tamaño del transportín, porcentaje de ventilación, y requerimientos de identificación.

Recuerda que los gatos acostumbran a asociar el uso del transportín con situaciones incómodas, como puede ser la visita al veterinario. Para minimizar este aspecto, días antes de realizar el trayecto, intenta que tu gato se familiarice con el transportín en el que va a desplazarse. Colócalo en algún lugar tranquilo de tu casa, mantenlo abierto y deja que lo inspeccione, entrando y saliendo cuantas veces quiera. Puedes incentivarlo con algún premio (snack), o introducir en su interior alguno de sus juguetes.

Por último, piensa también en las ventajas que te puede ocasionar a ti la elección del transportín. Intenta que sea fácil de limpiar, y que contenga una asa o correa fuerte que te permita transportar a tu compañero felino con facilidad, sin dañar tus hombros o espalda.

Claves para acertar con la elección de tu transportín

Si tienes un gato, ya sabrás que existe una enorme variedad de modelos disponibles a la hora de escoger un transportín, lo que hace que sea más complicado decantarse entre uno y otro.

La principal diferencia entre ellos está en que existen modelos rígidos y blandos, siendo clave el uso que le vayas a dar al transportín a la hora de decantarte entre ellos. Y lo mismo ocurre al escoger la forma, ya que hay transportines convencionales, pero también otros que tienen forma de bolsa, de mochila, portátiles, etc.

De hecho, podríamos decir que el uso que le vayas a dar será el punto más importante a la hora de comprar tu transportín. Si por ejemplo vas a realizar un viaje largo en el que tu gato pasará muchas horas dentro del transportín, es fundamental que sea lo suficientemente grande como para que pueda estirarse sin problemas, mientras que si en cambio necesitas un transportín para realizar viajes cortos, te bastará con uno más pequeño. Eso sí, asegúrate siempre de que sea lo suficientemente seguro.

También tendrás que tener en cuenta además del uso que le vayas a dar, el tamaño de tu gato, es te punto es igual o incluso más importante que el anterior. No importa que vayas a utilizarlo simplemente para llevarlo al veterinario o para dar un paseo, ya que si tu gato es especialmente grande, no te servirá un transportín pequeño.

Piensa que lo más importante siempre es la comodidad y la seguridad de tu gato, por ello es fundamental que escojas uno en el que sepas que va a ir a la perfección y no va a sufrir ningún problema.

Además de garantizar el confort del felino, el transportín debería cumplir con ciertos parámetros de seguridad

De entre todas las costumbres y travesuras felinas adorables, seguro que has observado cómo a tu gato le encanta acomodarse sobre tu mochila, tumbarse sobre la funda del ordenador y pasarse horas mirando al infinito mientras en su “meditación” cubre de suaves pelillos estas bolsas. Incluso, si te has ido de viaje y has preparado la maleta frente a él, es probable que en algún momento haya saltado a su interior. ¿Por qué entonces cuesta tanto convencerle de que entre en su transportín? Quizás sea cuestión de asociaciones indebidas (al veterinario, por ejemplo) o, simplemente, de una mala elección de la bolsa de transporte. Descubre las premisas imprescindibles para elegir el transportín del gato acertadamente, un aspecto básico de cara a las próximas vacaciones.

Cómo elegir el transportín del gato

1. El tamaño del animal y las dimensiones del transportín: antes de salir a comprarlo mide y pesa a tu gato para tener una referencia. El felino debería poder levantarse en su interior, rascarse, darse la vuelta, etcétera, en definitiva, sentirse confortable en el habitáculo.

2. La clase, rígido o semirígido: para gatos pequeños un bolso semirígido que les permita moverse y acostarse como deseen (es muy flexible) resultará muy cómodo. Debería tener rebordes rígidos que lo estabilicen, por supuesto. Esta elección no será la mejor si a tu amiguito le gusta arañar. Descártalo también en el caso de que tu minino sea grande, pues te resultará muy complicado cargarlo al hombro y hasta podrías lesionarte. Algunos duros, de hecho, incluyen hasta ruedas.

3. La duración del trayecto: para trayectos largos sería recomendable que optases por un transportín rígido, sólido, que garantizase la estabilidad del animal en todo momento. En el caso de los cortos, podemos ser más flexibles.

4. La forma: los hay tipo cesta, muy cómodos si tu peludo tiene sus reticencias para penetrar en él, ya que su apertura superior nos brinda la posibilidad de introducirlo por arriba cómodamente (si no se retuerce demasiado). Pesan menos que los tradicionales y las rejillas en la tapa garantizan la ventilación. También resultan más cómodos de llevar y cerrar que los típicos transportines rígidos que, en múltiples ocasiones acaban por desmontarse con nuestra mascota dentro (que, a continuación y por supuesto, huye despavorida).

5. El cierre: en el caso de los transportines semirígidos las cremalleras suelen funcionar muy bien. Fíjate en que sean metálicas, dobles, en que se deslicen a la perfección y en que se queden fijas en el sitio. En caso contrario, unos pocos movimientos bruscos de tu gato le bastarán para escapar, una cuestión tremendamente peligrosa si nos encontramos conduciendo. En los rígidos, descarta las tapas desmontables que deban acoplarse a presión, ya estaréis lo suficientemente nerviosos como para tratar de encajar.

6. La apertura: aunque lo más habitual es ver transportines con tapas desmontables delanteras (en el caso de los rígidos, especialmente) estas resultan muy incómodas para conseguir que el gato entre en el habitáculo o para cerrarlo sin que se salga.

7. Limpieza: cuando más fácil de limpiar sea, tanto mejor para preservar la higiene y salud del animal.

8. Bolsillos exteriores: más frecuentes en los transportines blandos, no resultan imprescindibles pero sí muy cómodos a la hora de llevarnos premios por si se ponen nerviosos, aerosoles de feromonas, pañales o empapadores, la cartilla de vacunaciones y otros accesorios.

9. Asas y correas: que te permitan cogerlo cómodamente, que no dejen marcas en tus manos, que repartan bien el peso del transportín, etcétera.

10. Material: al margen de si optas por uno rígido u otro semi rígido, decántate por materiales no porosos, que no dejen filtrarse la orina (en el caso de que el animalito tenga un percance) o por aquellos que cuenten con una pátina protectora.

11. Montaje: procura que sean fáciles de montar y desmontar. Los “blandos” pueden plegarse si se abren todas sus cremalleras mientras que los rígidos se desencajan en varias unidades (techo, cubeta y tapa de rejilla delantera). Los primeros ocupan menos espacio.

12. Seguridad y normativa: que, obviamente, dependerá del trayecto, el medio de transporte, etcétera. Por ejemplo, según la International Air Transport Assotiation (IATA) el transportín ha de contar con el espacio suficiente para que el animal se mueva, ser fuerte y resistente, a prueba de fugas, con ventilación en un 16% de su superficie, contar con un recipiente para la comida y el agua y estar señalizado con una etiqueta en la que se lea claramente “animal vivo”.

En términos más generales, evita los salientes en el plástico, las hendiduras en las que puedan quedarse enganchados, las rejillas demasiado estrechas que les impidan respirar o en las que sus garras se queden atrapadas.

Al margen de estas recomendaciones, es importante que acostumbres a tu mascota al transportín desde una edad temprana y que evites las asociaciones con el veterinario, las vacunas y otras experiencias “traumáticas”. Déjalo en un rincón de la casa al que tenga acceso, coloca premios, juguetes y prendas con tu olor en su interior y deja que lo conciba como uno más de sus espacios. Cuando lo cambies de sitio y lo pongas en la puerta, acabará por entrar él solo, ya que lo considerará de su propiedad.

Águeda A. Llorca Bravo
Periodista y fotógrafa

Cómo elegir el transportín del gato es un consejo para Gatos, y habla sobre Temas generales.

Cómo elegir transportín para tu felino

Hay muchos tipos de transportines, pero la diferencia principal está entre rígidos y blandos. Después puedes elegir entre diferentes tipos de materiales y formas: puede ser como un bolso, una mochila, de plástico reforzado, de tela, de goma, etc.

A la hora de comprar un transportín para tu gato debes pensar en qué tipo de uso vas a darle. Si te gustaría hacer un viaje con tu pequeño amigo peludo, debes tener un habitáculo perfecto para que pueda estirarse sin problema, dormir cómodo y sentirse seguro y protegido. Y no olvides que esté homologado para que puedas viajar tanto en tu coche como en otro tipo de transporte.

Pero si por ejemplo, el transportín vas a usarlo para trasladoscortos como para dar un sencillo, paseo, llevártelo a casa de un amigo o para ir al veterinario quizá conque compres un bolso amplio sería más que suficiente sobre todo si tu gato es pequeño.

Piensa que los bolsos son muy flexibles, y el gato podrá moverse y recostarse sin problema. Si tu gato es grande, mejor que aparques la idea del bolso, y optes por un transportín con una puerta amplia y un interior muy espacioso. Así tu peludo podrá moverse y acostarse como quiera.

Si por ejemplo tu gato disfruta mucho estirándose y además, clavar sus uñas en cualquier superficie, una estupenda idea será comprar un transportín rígido y resistente donde pueda rascar y sobre todo, no corra ningún peligro, haciéndose daño.

Sea como sea, antes de comprar tu transportín, mide y pesa a tu gato. Tu gato debe caber a la perfección dentro, estar cómodo, moverse a placer y estirarse. Siempre encontrarás un habitáculo que se adapte a las medidas de tu minino.

Otra cosa a tener en cuenta es que si deseas hacer largos recorridos y es preciso que cojas el avión, ten mucho ojo con la normativa de las aerolíneas. Éstas son las normas que debe cumplir tu transportín según laIATA(International Air Transport Association):

  • El transportín debe tener suficiente espacio para que el animal se mueva, se ponga de pie, se siente y esté cómodo.
  • Debe ser fuerte y resistente, además de estar a prueba de fugas con un buen cierre.
  • Debe estar bien ventilado, por lo menos un 16% de la superficie.
  • Debe tener un recipiente para comida y agua que pueda rellenarse desde fuera.
  • Debe ir bien identificado, con una etiqueta verde que ponga: Animal Vivo.

¿ Y tú ya tienes tu transportín? ¿ Cómo es? Cuéntanos que tal tu experiencia y comparte vivencias con tu gato a todas horas. #catlover

Existen transportines de diferentes modelos y materiales: en forma de bolso, dotados de ruedas, de mimbre, acolchados. ¿Pero, cómo elegir entre tanta variedad?

Lo esencial es tener en cuenta estos aspectos claves:

El transportín debe ser fácil de lavar para poder eliminar olores desconocidos o de otros animales que pueden provocar el rechazo del gato a entrar. Además cuando un gato se asusta libera feromonas de alarma y, si esto ocurre en el interior de transportín, estas sustancias actúan como un mensaje olfativo de que es peligroso entrar en el transportín. Un material de fácil limpieza también es aconsejable para preservar mejor la higiene y salud del gato. Entre los diferentes transportines disponibles en el mercado, los de plástico o con un revestimiento plástico, permiten una limpieza más fácil y profunda. Mientras que los de mimbre y cartón son los más difíciles de mantener limpios.

Los transportines rígidos son preferibles a los blandos ya que protegen mejor al gato y garantizan más su estabilidad. Sin embargo, optar por un transportín con paredes rígidas no quiere decir que no podamos cuidar de la comodidad del gato poniendo material acolchado en su base.

Es recomendable que la parte superior se pueda desmontar, ya que puede favorecer al proceso de habituación del gato al transportín y, en la clínica veterinaria, ofrece la posibilidad de explorar el gato sin forzarle a salir de su espacio seguro. Poder retirar la cubierta del transportín es especialmente importante para gatos que tienen miedo al veterinario o para los que tienen problemas de movilidad o de dolor.

Lo ideal es que tenga por lo menos una gran apertura en la parte superior, sobre todo si el techo no se puede desmontar y retirar. En los gatos que tienen problemas para entrar en un transportín, colocar el gato desde arriba es más fácil y menos estresante que introducirlo desde una apertura lateral.

Hay que optar por transportines robustos pero ligeros. Ten en cuenta que una vez el gato esté dentro, su peso puede alcanzar varios kilos y manejar un transportín pesado con suavidad y precisión puede ser difícil. Si para solucionar el problema del peso optas por un sistema de ruedas que te ayuden a transportarlo mejor, recuerda que el ruido de las ruedas en superficies irregulares podría asustar al gato.

Mejor sólida y en forma de bandeja porque te proporcionará una superficie estable para el gato y la podrás limpiar fácilmente.

El transportín tiene que prevenir la huida del gato. Un material resistente y con cierres a prueba de fuga es clave para garantizar su seguridad. Si el transportín no es nuevo, también es muy importante que no esté dañado y siga en buenas condiciones.

Dimensiones

De media un gato pesa entre 3,5 y 4,5 kilos pero algunos pueden alcanzar los 10 kilos. Así que antes de comprar un transportín fíjate en el tamaño de tu gato. Para que la medida del transportín sea adecuada, el gato debería caber bien, poderse dar la vuelta, ponerse de pie y tumbarse cómodamente. Esto quiere decir que el transportín debería ser aproximadamente una vez y media el tamaño del gato. Sin embargo, recuerda que no es bueno exagerar ni en un sentido ni en el otro. Un transportín muy pequeño puede resultar incómodo para el gato pero en uno muy grande podría moverse demasiado. De hecho, si tienes que comprar un transportín cuando el gato todavía es pequeño, toma como referencia el tamaño que tendrá una vez adulto y mientras tanto pon una base acolchada en la base del transportín para que el gato esté más protegido y no se mueva demasiado durante el transporte.

Pin
Send
Share
Send
Send