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Consejos para evitar las peleas de gatos

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Los especialistas que nos dedicamos a tratar problemas de comportamiento en las mascotas nos encontramos, con mucha frecuencia, con consultas que se refieren a los enfrentamientos o las peleas que se producen entre gatos.

Estas consultas pueden dividirse en dos grupos principales, por un lado, los casos en los que el propietario ha introducido un gato nuevo en la vivienda y el o los residentes no lo toleran, y, por otro, aquellos en los que dos o más gatos que conviven en aparente “armonía” empiezan a llevarse a mal y a pelearse, frecuentemente de manera súbita y muy intensa.

No existe una única causa para explicar estas situaciones. En ocasiones el problema aparece cuando uno de los gatos acude al veterinario o al peluquero y vuelve a la vivienda. En estos casos parece que los olores nuevos y extraños para el otro gato son los desencadenantes, en tanto hacen que el residente “no reconozca” al otro gato y comiencen los enfrentamientos.

Otras veces el motivo que da lugar a las peleas es algún ruido o sonido que se produce en la casa. Habitualmente son ruidos agudos, estridentes y fuertes, como aquellos producidos por objetos metálicos o de cristal que se caen y se rompen.

En ocasiones, el sonido que origina los altercados procede de uno de los gatos, por ejemplo, si alguno de los dueños pisa a uno de ellos y este responde con un maullido o alarido agudo.

En todos estos casos lo que suele producirse es una reacción de miedo muy intensa en el gato que escucha el sonido y que dirige en forma de agresividad hacia el gato que lo emite. En el caso de los objetos que hacen el ruido, podría dirigirse hacia ellos, pero probablemente el gato no está preparado para enfrentarse a un jarrón o a una sartén, de manera que lo que hace es redirigir el miedo yla agresión asociada hacia el individuo que tiene más cerca y que suele ser el otro gato. Así, a este tipo de agresividad se le conoce con el nombre de agresividad redirigida.

Otras situaciones que pueden dar lugar a las peleas, aunque suelen ser menos frecuentes que las anteriores son las visitas a la casa de personas, normalmente desconocidas para el gato, la llegada de animales de otras especies, por ejemplo, perros, y la ausencia de los propietarios durante varios días, por ejemplo, por unas vacaciones. En ocasiones, este problema aparece durante la visita de la persona que se encarga de cuidar de los gatos, mientras que en otras el problema empieza al volver los dueños del viaje.

Además de los olores nuevos o extraños para los gatos, o la aparición de individuos con los que el gato no está perfectamente socializado, es muy probable que estas situaciones den lugar a una alteración de la convivencia cuando existen niveles previos de estrés importante en los gatos.

Saber por qué hay ese estrés en los gatos a veces es sencillo y evidente, pero con no poca frecuencia puede requerir una labor ardua de investigación por parte del profesional para llegar a una conclusión acertada.

Como vemos, existen diferentes y variados motivos que pueden “romper” la relación entre los gatos. Pero, además, en función de muchos factores, esa ruptura de la relación puede ser de distinta intensidad y más o menos duradera. Todos estos aspectos determinarán qué medidas pueden ser las más adecuadas para intentar restablecerla lo antes posible y conseguir que vuelva a reinar la paz en el hogar.

  • Mis gatos se han peleado, ¿qué hago?

Esta pregunta no tiene una respuesta universal. Depende de cómo de intensa haya sido la pelea, de qué la haya provocado, o de cómo estén los gatos tras la pelea, entre otros aspectos.

  • Peleas poco intensas

Si la pelea entre los gatos no ha sido excesivamente intensa, ha sido de corta duración y los gatos han parado por su propia iniciativa, podemos intentar que se mantengan a una distancia el uno del otro en la misma estancia de la casa durante al menos 30-60 minutos.

Es muy importante que estén tranquilos y que vayan relajándose durante ese tiempo. Para ello, al menos uno de los miembros de la familia debe estar con uno de los gatos y otro con el segundo de ellos. En ese tiempo se pueden dar a los gatos caricias o atenciones que les gusten especialmente, para que la tensión se reduzca lo antes posible, y se deben evitar los movimientos bruscos o las voces altas.

Además, cuando los gatos empiecen de nuevo a moverse por la casa, deberemos estar atentos a cualquier señal de tensión, sobre todo las miradas fijas de uno sobre el otro o los movimientos lentos y dubitativos de un gato al pasar cerca o en dirección al otro gato. Si se observan estas conductas, con tranquilidad, deberemos aumentar el espacio entre ellos.

Si la pelea ha ocurrido por la noche o antes de irnos a trabajar, puede ser interesante que duerman en habitaciones separadas o que permanezcan en habitaciones distintas hasta que regresemos del trabajo. Después podrán estar juntos bajo nuestra supervisión para actuar antes de que haya otra pelea.

  • Peleas muy intensas

Si las peleas han sido más intensas, largas o han terminado porque hemos intervenido nosotros para que se separen, lo mejor es mantenerlos separados físicamente.

Algo que muchos propietarios de gatos desconocen es que en estos pequeños felinos la tensión puede durar horas y, a veces, incluso días, tras un susto o, en este caso, después de una pelea. Por este motivo yo recomiendo a mis clientes que mantengan separados a los gatos al menos veinticuatro horas. Si no esperamos ese tiempo y tratamos que los gatos estén juntos de nuevo solo al cabo de un rato tras el enfrentamiento, las probabilidades de que vuelva a producirse una pelea son muy elevadas.

Una vez transcurridas esas horas y si observamos que los gatos se comportan normalmente, al menos con la familia, podemos dejar que empiecen a verse en algún lugar de la casa diferente al sitio donde se produjo la pelea, para evitar posibles “recuerdos” de la situación. Lo ideal es que estos primeros reencuentros sean breves para reducir las posibilidades de problemas entre ellos.

Además, como hemos comentado antes, es recomendable que haya distancia entre los gatos, que no estén muy juntos, sobre todo en lugares de paso. Para ayudar a conseguirlo es muy bueno distribuir varios comederos, bebederos, areneros y lugares de descanso por distintas zonas de la casa.

Si las cosas van bien, podremos ir prolongando gradualmente esos períodos de contacto. Si en algún momento hay algo de tensión entre los gatos, podemos emplear algún premio o juego tranquilo que “distraiga” su atención del otro animal.

  • ¿Cómo intervengo ante la pelea?

Aunque puede haber ocasiones en que sea inevitable, no es recomendable intentar separar a los gatos cogiéndolos con nuestras manos o usando los pies. Esto puede ocasionarnos lesiones (a veces importantes) y, lo que es peor, que alguno de los gatos nos asocie con la experiencia y que esté tenso o, incluso, agresivo con nosotros durante un tiempo.

Lo ideal es utilizar una manta pesada para cubrir a los gatos mientras se pelean. Al quedar bastante inmovilizados por el peso de la manta, es más probable que, por encima de ella, podamos separar al menos a uno de los gatos y llevarlo a otra parte de la casa.

PABLO HERNÁNDEZ . ETÓLOGO VETERINARIO

¿Por que se pelean los gatos?

Es imposible determinar con exactitud por qué se pelean dos gatos. Solo podemos orientarnos en base al carácter gato y a la situación que se produzca, intentando adivinarlo. Los motivos principales que causan peleas entre gatos son los siguientes:

    Lucha por el territorio: Especialmente cuando un nuevo felino llega a casa es posible que los gatos que ya viven en el hogar muestren cierto rechazo. Se producen bufidos, emboscadas y puede que tu gato no deje al nuevo acceder a la comida o al agua. Dependiendo del carácter de los gatos, si son machos o si no están esterilizados pueden llegar a producirse heridas si la enemistad va a más. Esta situación puede provocar estrés en el nuevo felino y retrasar su adaptación a la casa.

Para evitar estas peleas iniciales debes separar los comederos, de manera que el nuevo felino tenga su propio espacio. Así también evitarás que el gato original se sienta invadido al utilizar su comedero otro gato.

    Lucha por las hembras: Cuando conviven varios gatos en casa, entre ellos machos y hembras sin esterilizar, pueden producirse muchas peleas. Especialmente durante la época del celo, los machos intentarán acaparar a la hembra.

    La esterilización evita estas situaciones, hace más fácil la convivencia y evita embarazos no deseados. Ten en cuenta que es muy difícil mantener a una hembra sin esterilizar alejada de los machos si viven en la misma casa. Informante en nuestro artículo sobre ventajas de esterilizar a un gato para conocer más datos sobre el tema.

  • Defensa: Cuando un gato se siente amenazado o acorralado puede volverse muy agresivo. Puede asustarse de una persona extraña, un perro u otro gato desconocido. Se sienten especialmente asustados si están acorralados y no pueden escapar de esa situación.

Si tu gato eriza su cola, arquea la espalda y comienza a emitir un gruñido ronco significa que se siente amenazado o asustado. No debes nunca intentar cogerlo en brazos o intentar acariciarlo. Lo mejor es que le dejes tranquilo, solo a poder ser. Vuelve cuando esté más calmado. Ten en cuenta qué ha causado esa situación ya que en situaciones similares puede llegar a atacar para defenderse.

La llegada de un nuevo gato

La llegada de un nuevo gato a casa es un acontecimiento muy importante en la vida de nuestros gatos. Ellos se sienten dueños de tu casa por lo que un nuevo felino supone de entrada una invasión de su territorio. Por ello debemos preparar la primera visita de nuestro nuevo gato:

  • Prepara una zona para el nuevo gato: debe disponer de su propia agua y comida. Si en un primer contacto intenta comer del comedero de tu gato original, este puede reaccionar mal.
  • Gruñidos y bufidos: es normal que en el primer contacto los dos gatos se gruñan, se miren fijamente y se muestren muy precavidos. No debes preocuparte, es algo normal. No intentes que jueguen o se acerquen desde el primer momento. Deben hacerlo por su propia cuenta a medida que vayan pasando los días.
  • Presentación gradual: si te es posible haz que la primera visita dure unos minutos y poco a poco deja que compartan espacio. Encerrar a los dos en la misma habitación sin conocerse derivará seguramente en pelea.
  • Evita los celos: intenta prestar la misma atención a ambos gatos. Los celos entre gatos pueden causar enfrentamientos. Tenlo en cuenta sobretodo los primeros días.
  • Pasarelas de gatos: preparar un ambiente en el que un gato pueda esconderse, trepar y sentirse más confortable puede ayudar enormemente a que los primeros días sean más positivos. Te animamos a utilizar pasarelas, repisas y puentes.

Preparar correctamente la llegada del nuevo individuo puede evitarnos peleas y malestar dentro del hogar. Una adopción responsable siempre debe plantearse estos pequeños detalles.

¿Juego o pelea?

Aunque tus gatos se lleven estupendamente es posible que de vez en cuando se produzca alguna pelea. Disponen de comida en abundancia y tienen espacio de sobra pero aun así se pelean. No te preocupes, es algo habitual, los gatos tienen un carácter muy especial y entre ellos se producen y se solucionan pequeñas disputas.

Aun así las peleas no son buenas y debemos saber diferenciar cuando nuestros gatos están jugando o peleándose. En ocasiones, especialmente los gatos jóvenes, juegan muy intensamente y puede que llegado el momento emitan algún gruñido o bufido de aviso. Son momentos en los que el juego va a más. Los gatos lo solucionarán entre sí. No es recomendable intervenir en estos casos a no ser que se haya pasado claramente a la pelea.

Para saber reconocer si es una pelea o un juego entre hermanos debemos observar y prestar atención a cada gato. Si conoces su personalidad podrás reconocer enseguida qué situación se está produciendo.

Como parar una pelea

Para empezar es básico que diferencies una pelea o principio de agresión con una simple alerta. Los gatos, al igual que otros animales, no pueden expresarse entre ellos lo que sienten mediante las palabras. Por ese motivo, ante el malestar o la incomodidad responden mediante bufidos, gruñidos y mostrándose los dientes.

Reprimir esta conducta natural del gato puede derivar en un gato arisco y agresivo ya que le estamos enseñando que no debe gruñir, y por ello podría atacar directamente sin previo aviso. Cuando nuestro gato bufa a otro gato le esta explicando cuáles son sus límites y hasta dónde puede llegar. No te alarmes.

Es importante si observamos peleas entre nuestros gatos no permitamos que vayan a más. Si dejamos que se peleen, pueden llegar a herirse en las orejas o en cuello especialmente. Se habituarán a esa relación y será muy difícil rectificar su conducta. Cuando tus gatos comiencen a pelarse sigue estos consejos:

  • No intentes separarlos: Cuando dos gatos se encuentran enzarzados en una pela pueden arañarte o morderte si intentas separarlos. Nunca metas las manos entre ellos.
  • Llama su atención: Di un "No!" enérgico u otra palabra en tono alto. Un silbido o un golpe también vale. Debes captar la atención de los gatos para que dejen de prestar atención a la pelea. Eso probablemente hará que el individuo menos dominante huya.
  • Spray: Puedes utilizar un spray de agua para corregirlos pero esta acción podría volverse en contra tuya, tenlo en cuenta.
  • Nunca emplees el castigo físico: Las agresiones nunca son productivas. Solo conseguirás que la relación con tu gato empeore. Siempre se debe utilizar el refuerzo positivo. Puedes utilizar recompensas para premiarlos cuando se reconcilien.

Si tus gatos se han peleado o han estado a punto de hacerlo, lo conveniente será intentar anticiparte y prevenir que vuelva a a ocurrir, sigue leyendo y descubre las propuestas de ExpertoAnimal.

¿Cómo evito las peleas?

Para evitar peleas entre los gatos de nuestra casa debemos observarlos y conocer sus personalidades. Cada gato reacciona de forma diferente a ciertas situaciones. Algunos son especialmente ariscos en el momento de compartir la comida y a otros si se les molesta cuando duermen. Sigue estos consejos:

  • Anticiparte: cuando dos gatos están tensos es evidente. Cuando observes que empiezan a buscarse, llama su atención e intenta cortar el malestar de raíz. Una simple palabra en alto puede distraerles y hacer que cese la discusión.
  • Propiciar un ambiente agradable: Las pasarelas, la tranquilidad y la música relajante pueden ayudarte a crear un entorno apropiado para que reine la calma en tu hogar. Si por el contrario te dedicas a gritar, romper objetos y a volver locos a tus gatos es muy probable que pueda surgir algún problemilla.
  • Observa qué causó la disputa: Aunque en ocasiones no sabremos la causa, en otras si. Si descubres que el problema es que compiten por la misma camita o por el mismo juguete, soluciónalo. Compra otra camita o otro juguete para evitar esas peleas. El uso del arenero también puede causar peleas, ¡hazte con dos areneros!

En cuestión de semanas el nuevo gato y el original compartirán juegos y probablemente cama. Los gatos son muy cariñosos entre ellos, en cuanto se conozcan y hayan pasado un tiempo juntos sin peleas, se acicalarán mutuamente y su relación se estrechará. Es muy gratificante que nuestros gatos se lleven bien, ya que pasarán mucho tiempo juntos en casa y en muchos casos sin control de su dueño.

¿Y cuando yo no esté en el hogar?

Lo ideal sería separar a los gatos en distintas zonas de la casa para que no lleguen a pelearse entre ellos. Además de evitar radicalmente cualquier tipo de pelea les ayudará a relajarse y a sentirse confortables.

Al separarles, no olvides que todos deben tener acceso a alimento, agua fresca, un arenero y una zona de confort. Además, los juguetes de inteligencia como es el kong, pueden ayudar a calmar su estrés propiciando relajación y estimulando su mente.

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Si deseas leer más artículos parecidos a Consejos para evitar las peleas de gatos, te recomendamos que entres en nuestra sección de Problemas del comportamiento.

¿Cuáles son los tipos de comportamiento agresivo que pueden mostrar los gatos?

Los gatos pueden mostrar distintos tipos de comportamientos agresivos.

Si la agresión es territorial, el gato puede ser agresivo con unos gatos pero tolerante con otros. El comportamiento típico de este tipo de agresión incluye el caso, la persecución, emboscadas, bufidos, maullidos altos e incluso el gato agresor puede intentar impedirle al otro el acceso a sitios como su arenero o su cama. Aunque parece que los machos son más agresivos, las hembras felinas pueden llegar a ser tan agresivas como los machos en cuestión de territorio.

No obstante, los machos pueden llegar a pelearse entre ellos simplemente por ser machos, por una hembra, por un lugar más alto en la jerarquía o para defender su territorio. El hecho de que un gato está amenazando a otro puede verse por el acoso del gato agresor hacia el otro, la mirada fija, el lomo arqueado y el pelaje erizado. Si el otro gato no da la vuelta, se producirá una pelea.

Una tercera forma de agresión es la agresión defensiva. Esto ocurre cuando un gato intenta protegerse de otro animal o humano del que piensa que no puede escapar. Puede darse ante el castigo o la amenaza de castigo por parte del dueño, un ataque o intento de ataque por parte de otro gato o cualquier incidente que haga que el gato se sienta amenazado o asustado.

La postura defensiva que el gato adopta en estas circunstancias es agacharse con la cola y las patas debajo del cuerpo, aplastar las orejas contra el cráneo y rodar ligeramente hacia un lado. Aproximarse a un gato en esta postura puede hacer que se sienta más amenazado y ocasionar un ataque. Los gatos pueden redirigir su agresión contra otro animal o persona, aunque estos no hayan provocado el ataque, simplemente porque se sienten amenazados o nerviosos. Aunque tu intención sea consolar al gato, puede que te ataque porque está nervioso por otra cosa.

Si tu gato agrede a los demás con frecuencia, consulta con tu veterinario, puesto que puede que tu gato esté enfermo y esté pagando su estrés con otros.

¿Cómo separo a dos gatos que se pelean?

No se te ocurra meterte en medio de la pelea o tocarles mientras se peleen, porque podrías salir mal parado. Para separar a dos gatos que se pelean, debes dar un grito o una palmada muy fuerte, lo más cerca posible de la pelea, o usar un chorro de agua contra los gatos. En definitiva, algo que distraiga su atención. Bajo ningún concepto se deben usar o lanzar objetos contra los gatos o creerán que quieres participar en la pelea. Una vez separados, debes conseguir que se relajen, y luego consolarlos por separado.

No cuentes con que sean tus gatos los que solucionen sus problemas ellos solos. Deberás ser tú el que medie entre ellos, buscando la causa del problema y poniendo soluciones para evitar que ocurra. Sobre todo, cuando se peleen no les toques ni les castigues, puesto que solo conseguirás agravar las peleas. Y bajo ningún concepto introduzcas más gatos en tu casa.

Video: CÓMO HACER QUE DOS GATOS SE LLEVEN BIEN. CONSEJOS FELINOS (Agosto 2020).

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